jueves, 30 de enero de 2014

El patinador



La vanidad del patinador sobre hielo. Él es el mejor del mundo, de Europa, de su país, de su club... da igual, lo importante es que él lo sabe pero, ¿mejor en qué? ¿Ha desarrollado una vacuna? ¿Ha inventado algo? No, pero la tele retransmite su actuación porque es difícil y él es un ser disciplinado. Le hacen planos cortos, planos largos, medios planos mientras se desliza.

El patinador sonríe en medio del esfuerzo como si no sudara, como si no fuera una persona, como si fuera un ser casi divino que fuera en realidad capaz de patinar sin esfuerzo. Repite sin cesar lo que otros hicieron ya. A veces se cae y enseguida se pone de nuevo en pie, siempre sonriendo en una mueca antinatural y también largamente ensayada y la tele lo retransmite, lo retransmite, lo retransmite.

sábado, 25 de enero de 2014

El paso de peatones

Cuando te paras para cruzar en el paso de peatones el hombrecillo rojo del semáforo te lo está diciendo: “Ahora estás parado”. Y cuando cruzas en verde, el hombrecillo verde del semáforo también te lo dice: “Ahora estás moviéndote”. Pero en realidad los dos hombrecillos juntos dicen mucho más, algo así como: “Estamos moviéndonos o estamos parados, pero en realidad no nos movemos mucho, ¿verdad? Aquí encerrados, en la carcasa amarilla del semáforo, mientras los edificios le van quitando poco a poco el aire al mismísimo cielo. Nos parecemos bastante a vosotros, ¿no es cierto?”.
Lo que pasa es que, de todas las cosas interesantes que dicen los hombrecillos del semáforo, la mayoría de la gente solo escucha la parte más superficial y nunca se para a pensar ¿qué hay detrás de esto? ¿Y detrás de esto otro? Para eso ya están los científicos y los filósofos suponiendo que todavía quede alguno y así, quedándonos en la superficie, vamos perdiendo el contacto con todo, con las cosas, con la propia vida y también con las vidas de los demás.
Si ni siquiera sabemos lo que son las cosas más sencillas, si no podemos imaginar los cables que llevan la electricidad a los semáforos y con ella el alimento de los hombrecillos del semáforo, que son como las raíces de los árboles y que se extienden y se extienden bajo la tierra y que llegan de alguna forma hasta las presas donde se genera la electricidad o a los campos de molinos de viento, si no vemos estas cosas tan simples, ¿cómo vamos a ser capaces de ver para poder comprender después algo tan complejo como las personas que esperan con nosotros para cruzar el paso de peatones o que ven con nosotros nuestra propia tele en nuestro propio sofá? ¿Cómo vamos a comprender si solo miramos la superficie y tan solo un poco más en nuestro propio interior? ¿Cómo vamos a poder amar de verdad si solo vemos lo justo para poder cruzar el paso de peatones, que te dice una y otra vez: “Ahora estás parado, ahora estás moviéndote”? Yo me lo pregunto. ¿Qué hay detrás de esto? ¿Y detrás de lo que hay detrás? ¿Y detrás? ¿Y detrás de esto, qué hay detrás?