sábado, 30 de abril de 2016

Barco

 Tras la última huida sólo quedo yo en el barco. Un barco que engulle agua y que en vez de hundirse, como debiera, se mantiene a flote y se queda atrapado en un mar  calmo.

  El agua de mar se transforma en un espejo y ya no es posible ver nada debajo del agua, sólo me queda mi propia imagen reflejada y así mirándola, el Sol me quema.

Cuenta

       

         Una cuenta es un abalorio.
         
         Un cálculo, una piedra que sirve para contar.

         A eso han reducido nuestro mundo a abalorios, a cálculos, a piedras.

viernes, 29 de abril de 2016

Silencio

  Cuanto daño puede hacer más el silencio que una contestación dura o incluso injusta. Es mejor una burla.

   El silencio es esa forma a veces innoble y torpe de hacer daño.

   Al no contestar se demuestra que no se escucha porque lo dicho no importa, ni merece atención.

   Mucho más daño hace esto a los niños. Cuando estos niños crezcan y lo comprendan será tarde y no habrá a quién pedir explicaciones. No se pueden pedir explicaciones cuando el daño se hizo en el pasado.

   Las acciones prescriben pero no sus consecuencias y tampoco las consecuencias del silencio.

 

jueves, 28 de abril de 2016

Mientras sueño

 Mientras sueño que soy un gato que merodea de noche, vigilando su territorio, o una ballena azul que migra solitaria  al sur, buscando aguas más frías, voy cayendo, poco a poco, en la hondura abisal, desde la que ya no podré regresar al mundo.

  No sé cuando ocurrirá, pero no queda mucho. Pronto quedaré atrapado en cualquiera de mis sueños.

 

Vida. Río.

 

   Caminando con mis auriculares puestos, oigo a Lucinda Williams y de fondo un murmullo intermitente.  Es el tráfico que llega en tandas, a golpes de semáforo, por la gran avenida cercana al parque.

    Después llega a mis oídos otro rumor, constante y fuerte y por eso se que es la vida misma que nunca se detiene, la vida, el río.

miércoles, 27 de abril de 2016

Carmela soñando un último homenaje.


  A menudo me pregunto cual fue el último sueño de mi gata Carmela, cuando la dormimos para después hacerle dejar con dignidad este mundo.

  Ojalá soñara con mis ojos pegados a los suyos, tan abiertos y tan amarillos
y con sus bigotes blancos enredándose en mis barbas.

El psiquiatra



 ¿ De qué es el blog? me preguntó el psiquiatra.

  De mis cosas, de mis vivencias, de mi forma de ver el mundo. A veces también invento historias. Contesté.

   Pero eso es demasiado existencial, es el aire justo que usted necesita para estar vivo, además necesita tener intereses e ilusiones más materiales.

   Puede ser, dije yo, ya las busco pero no las encuentro.

   Pues siga buscando, insistió , mientras me daba su cálida mano al despedirnos.

   Y aquí sigo, buscando, buscando. buscando.

martes, 26 de abril de 2016

La Fuga




    Un día en la casa de mi abuela, en medio del campo, estaba solo, recuerdo que no había más niños.

   Me enfadé con los mayores, no tendría yo más de diez años.

   Me enfadé por lo que suelen enfadarse a veces todos los niños, Estaba aburrido en medio de la nada y nadie me hacía el menor caso.

   ¡Me voy a Zaragoza! dije llorando y emprendí el viaje desde una casa cuyo pueblo más cercano estaba a dos kilómetros, bajo el sol abrasador del verano.

    Pasé un buen rato caminando dándole vueltas a mi enfado y antes de llegar al segundo desvío llegó mi abuela Isabel conduciendo su citroen cx verde.

     Paró a mi lado, abrió la puerta del acompañante y me dijo ¡Venga sube, que te van a comer los mosquitos!

      Después de aquello no hubo riña, ni castigo ni ninguna muestra de comprensión o de cariño, solamente la vuelta a la sumisión a la soledad y al hastío.

 

lunes, 25 de abril de 2016

Maltrato

   Cuando has sido maltratado sientes que el amor nunca es suficiente, nunca llega a compensar lo ocurrido.

   Es como si te hubieran dado de pequeño una dosis de crack de o de L.S.D. con su mal viaje incluido, una droga con todo su placer y con toda su violencia añadidas, imposible de digerir y de aceptar y ahora te dieran amor, una tarta dulce, dulcísima, pero que no puede competir con la herida, con ese sentimiento tan angustiósamente duro, complejo y desgarrador que se aferra a tu cerebro y a tu pecho y no te deja sentir lo bueno de la vida. al menos igual que a los demás.

  Eso es lo peor que le hace un maltratador  a sus víctimas y digo víctimas en plural  porque un maltratador lo es siempre y siempre aprovecha su oportunidad de herir  en la medida que cada entorno se lo permita  y nunca cambia, pues esa es su miserable naturaleza.

sábado, 23 de abril de 2016

Cuando Dios aprieta.



   A veces, cuando Dios, si es que existe, aprieta fuerte, como sólo Él sabe hacerlo, sólo la idea de que todo puede acabar en cualquier momento, incluso por la propia mano o sobre todo por la propia mano, es lo único que pude calmar el sufrimiento psíquico y puede servir para aguantar, aquí arriba un poco más.


   Todo el mundo entiende que antes que sufrir un suplicio físico interminable , una tortura o una enfermedad incurable, haya gente que opte por el suicidio.

  "Esa enfermedad era una invitación al suicidio" se dice cuando todo acaba.

  Con la enfermedad psíquica empieza a pasar lo mismo.

   Por eso, para protegerme de la propia muerte, llevo, desde hace años, preparada en mi estuche de las medicinas, la dosis adecuada, aunque sea para no tomarla.

  Ya lo dijo Séneca " ¿Porqué sufres? la solución a tus problemas está en cualquiera de tus venas"  Y cuando se enteró de que Nerón le había condenado a muerte se metió en la bañera.

viernes, 22 de abril de 2016

Copas

  No se puede saber lo que hay en las copas de los árboles. Habría que subir por ellos para saberlo y una vez allí, lo que allí hubiera, habría huido.


  Por eso, de  los árboles, sólo nos fijamos en sus hojas y en sus sombras y los miramos desde lejos, hacia abajo, nunca hacia arriba, el cuelo podría resentirse.


   Los antiguos creían que la vida surgía de los árboles, me figuro que asombrados por sus espectaculares cambios de hojas y por sus ciclos vitales casi eternos.

   Por eso la palabra "Madre" y "Madera" tienen la misma raíz etimológica.

   Las etimologías dicen mucho más de lo que nos parece.

   Miramos de igual forma que miramos a los árboles, a las personas, desde lejos, hacia abajo y nunca hacia arriba, el cuello podría lastimarse.

Las noches pasadas.





   Llegaba de noche a casa, entorno a la una de la mañana como mínimo.

  Ella ya estaba durmiendo, nunca me esperaba despierta, ni siquiera una vez, ni de recién casados. Se levantaba pronto y para los dos era un alivio no vernos despiertos.

  Me encerraba en el salón para no despertarla, encendía la televisión pero en aquella época a esas horas sólo se podía ver la teletienda y como mucho el canal "Euronews" . En eso consistía mi descanso.

  Retrasaba todo lo que podía el acto de irme a la cama a dormir con ella, aguantaba hasta que el cansancio vencía al miedo, al miedo atroz que tenía de matarla estando dormido.

  Tal era la ira y la angustia que me generaban sus humillaciones y sus malos tratos.

   Reunía todo mi valor y me colaba en la cama sin llegar a tocarla nunca por miedo a despertarla y que me echara algo en cara, como que había dejado  "Huellas" de mis dedos en los vasos o de mis zapatillas de andar por casa en el suelo.

   Nadie puede ir volando por la casa y beber de un vaso sin tocarlo, yo particularmente nunca supe exáctamente a qué se refería con lo de "Huellas" ni jamás vi ninguna. Así que sin saber que era lo que tanto le molestaba no podía ni mejorar ni defenderme.

    Me dormía rezando "Aves Marías" . Hace mucho que ya no creía pero en aquellos momentos tan angustiosos la simple repetición mental hacía que me relajara y que las ideas absurdas que me atormentaban me dejaran descansar. Aquellas oraciones eran mis mantras.

   En aquellos seis meses que viví en aquella casa sólo comí y cené cereales con leche por no "manchar la cocina". Jamás cociné nada en mi propia cocina para evitar discusiones que se trasladaban a otros lugares cada vez más peregrinos imaginarios e irreales.

  Conviví con una persona durante seis meses pero casi siempre cuando estaba dormido.

  Una mañana me fui de aquella casa para no acabar matándome.


jueves, 21 de abril de 2016

Me perdí.

 


    Hoy no quiero pertenecerte, le dije cuando llegó hasta mi dispuesta a todo

    Hoy salí a la calle solo , le dije,  caminé por los parques solo y solo me perdí.

    Estoy seguro de que más adelante, en mi memoria, hoy será el día en que para siempre me perdí.

   Así que hoy no quiero pertenecerte, le dije, cuando tras regresar, también a solas, llegó hasta mi dispuesta a todo

miércoles, 20 de abril de 2016

La estilográfica

   

         Estreno la pluma, que me ha regalado mi mujer por mi cumpleaños, contando su propia historia, la de la pluma:

        Anabel, que así se llama mi mujer, fue a la tienda donde siempre he comprado mis plumas y el vendedor se acordaba de ella y también de mi, de hecho muchas veces nos cruzamos por el barrio y nos saluda con mucha amabilidad.

       Mientras envolvía el paquete para regalo el señor le dijo:

       - Pues ahora ya soy mayor y no ando mucho por la tienda, la lleva más mi hijo, pero hasta hace pocos años recordaba todas las plumas que había vendido y a quién se las había vendido.

         Cuando Anabel me dio el regalo y me contó esta anécdota me puse a pensar, me parecía asombroso, hermoso y a la vez casi mágico.

        Me di cuenta de que aquel hombre había hecho de su vida algo extraordinario. Había sido capaz de vincularse con la gente que le rodeaba a través de unos objetos de por si bellos y que además, sirven para algo también hermoso, para poder acceder al propio interior y poder así sacar los sentimientos y pensamiento más íntimos al exterior.

       Recordé de nuevo el gesto de aquel señor cuando nos saludábamos por la calle, y observándolo en mi mente atentamente, me di cuenta de que había en él una cierta complicidad y también una cierta sabiduría.
       

martes, 19 de abril de 2016

El Río

     

          El río a su paso bajo la ciudad bate sus aguas con fuerza contra su cauce de hormigón.

        Cuando por fin sale a la luz, para recorrer su tramo final hacia su desembocadura. crea la vida a su alrededor.

        Su ribera está llena de gatos, de ratas, de patos y de magníficos arbustos y árboles.

        La hiedra sube desde el fondo y trepa por los troncos de los árboles parasitándolos, en busca de su propia luz.

         Subido en la barandilla, un pato con sus plumas marrones y verdes, me observa mientras me acerco a él. No tiene miedo, casi podría tocarlo.

          Se ha acostumbrado al ser humano.

          Todo esto es fácil y posible cuando la vida se respeta.

El Abismo.




    Ahora que escribo cosas tan duras, ahora que escribo obre cosas de las que nadie quiere hablar, siento que mi vida tiene cierto sentido.

  Tengo un trabajo que hacer y si no lo hago yo, nadie tendrá esta compañía que ofrezco.

  Se lo que hay en todos vuestros corazones, no es muy diferente a lo que hay en el mío.

  Verlo es duro, pero ya no estarás sólo ante el abismo.

lunes, 18 de abril de 2016

He vuelto a equivocarme

 He vuelto a equivocarme. Lo que buscaba no estaba en ti, ni en tu entorno, nadie lo tiene.

 Por eso mi equivocación no es más que un bucle cruel y sin sentido en el que de vez en cuando vuelvo a caer, como se caen de rodillas los niños, como se cae en sueños al vacío.

domingo, 17 de abril de 2016

Bebé



  A las siete de la mañana un bebé llora, acaban de despertarlo, de sacarlo del calor de de sus sueños su mundo interno.

  También cuando lo despiertan de la siesta llora, llora, no se acostumbra él tampoco al mundo.

sábado, 16 de abril de 2016

Fotos




  Veo una pared llena de fotos antiguas y pienso que en realidad todas las fotos son antiguas.

  Hasta la foto que te acabas de hacer con tu teléfono, cuando la miras ya es antigua, un recuerdo.

  No pertenece al presente, al tiempo verdadero.

  Lo único que pertenece al tiempo es el movimiento.

viernes, 15 de abril de 2016

Las lineas

 

       Las lineas en los trajes, en los cuadernos en el horizonte, cada lado de una mesa, todas apuntan a algún lado.

       Cada linea es una linea de fuga, entonces ¿Porqué nos sentimos tan atrapados?

       Para marcharte sólo necesitas tus pies.

jueves, 14 de abril de 2016

Vinuesa



  Cuando en Vinuesa estaba solo, lo que ocurría a menudo, cogía la bicicleta y me iba al bosque o a San Antón, una ermita que había en una de las salidas del pueblo.

  Subía un poco por un monte pelado y me sentaba a contemplar el inmenso pinar, el valle y su río.

  Rodeado de toda aquella belleza no me sentía tan solo.

  Pensaba ya entonces que me gustaría que tiraran allí mis cenizas, un pensamiento algo siniestro para un adolescente

  Muchas veces he planeado volver allí pero me da miedo de que todo aquello ya no exista y no quiero perder este recuerdo, sería como matarlo con toda la fuerza del presente y de la realidad.

miércoles, 13 de abril de 2016

Noche

   


       La noche se ha quedado quieta, no se mueve ni el aire ni llueve.

      Tengo dentro de mi una atmósfera febril y mortecina.

       Por fin me quedo solo y disfruto de una compañía lejana a través de los hilos del teléfono en vez de hacerlo a través de los poros de mi piel.

       El mundo está dentro de una pantalla, más lejos de mí interior que nunca, más lejos del interior de todos nosotros que nunca.

martes, 12 de abril de 2016

La Diana

                                       

  En el bar hay dos televisiones, a veces en cada una de ellas hay sintonizado un canal diferente.

   Es importante saber donde vamos dejando, unas sobre otras, amontonadas de cualquier forma, nuestras miradas.

  Se quedan ahí para siempre, aunque creamos que nos las llevamos con nosotros, dentro de nuestros ojos cuando nos vamos.

  En el bar de hoy, como digo. hay dos televisores para que poses en ellos tu mirada.

  Estamos habituados a mirar siempre las mismas cosas, así también se empobrece el mundo.

  En el bar hay, ya lo sabes, dos televisores, también hay una máquina tragaperras con sus hipnóticas luces y para completar la inconsciente manipulación, una diana.

lunes, 11 de abril de 2016

la reprimenda

                                                         

   No solía ir a campamentos, era por la vergüenza , la posibilidad de sufrir algún nuevo ataque por parte de los compañeros y mi carácter en la escuela, a la fuerza introvertido.

  No sé porqué decidí ir a aquel, organizado por el propio colegio, que tenía una casa, a tales efectos en el Pirineo.

  Al principio todo fue bien. Parecía que en mitad de las montañas, tan hermosas,  todo el mundo estaba dispuesto a dar lo mejor de si mismo, a dejar las rencillas personales a un lado y a disfrutar de aquella situación especial.

 Todo marchaba sobre ruedas, quizá porque al estar al aire libre, siempre había algún profesor vigilando, aunque en aquel momento a nosotros nos pasaran desapercibidos.

  Había varios miserables en la clase y yo lo sabía pero de momento ninguno se había acercado a mi.

  Los baños, como ocurre tantas veces en estos campamentos estaban en otro edificio aparte.

Al final tuve que ir , por motivos obvios. Creo que ese fue el único momento en que estuve solo en los cuatro días que duró aquello y parece que uno de estos pequeños matoncillos estaba al acecho porque aprovechó la ocasión.

 Salí de la cabina y me encontré cara a cara con C. un niño de trece años que llevaba toda su vida siendo capaz de odiar como un adulto. Tenía una ira contenida que podía venir de muy pocos lugares.

 Se pegó a mi cuerpo, amenazante, y comenzó a insultarme:

- Eres asqueroso, imbécil, hueles a mierda, tienes bigote, te huele al aliento, tienes los dientes podridos, nadie te quiere y nadie quiere estar contigo.

  No tenía ningún motivo para decirme todo aquello  y además yo sabía que nada de aquello era cierto.

  Me pilló desprevenido, me parecía estar en un suceso que estaba ocurriendo fuera del tiempo. No sé cuanto estuvo allí, él hablando, escupiendo su veneno, pero no se atrevió a tocarme, entonces los dos habríamos tenido problemas.

  Sólo sé que salí de allí aturdido,como si aquello no hubiera ocurrido, mi mente se cerró para sobrevivir, como quien se oculta a si mismo un accidente, no siendo capaz de recordarlo.

  He pensado en esto muchas veces, sé que no creí ni una sola palabra .

  Se que me entristeció porque la crueldad entristece, sobre todo cuando es gratuíta y se también que no me hizo dudar de mi mismo, ni de lo que yo era.

  A veces pienso que era él el que estuvo hablando consigo mismo, que era él el que necesitaba a alguien que le hiciera de espejo para poder oír lo que él mismo pensaba de si mismo y que de otra manera no se había atrevido a decir.

  Supongo que será siendo un pobre hombre.

  Yo siempre tuve claro, desde muy niño que el miserable y el "no querido" no era yo.

domingo, 10 de abril de 2016

Enamoramiento

                                     

    Mi búsqueda constante de amor, mis carencias, me llevaron durante años, desde mi más tierna infancia, a andar casi siempre enamorado de alguna chica.

  Algunos enamoramientos eran fugaces, otros permanentes, platónicos, desesperanzados, tuve para todo.

   Sobre casi cualquier chica podía yo proyectar mis miradas y mis sentimientos.

   Algunas, como le pasa a todo el mundo, fueron más especiales que otras pero guardo un rato recuerdo de todos y de cada uno de mis enamoramientos.

  Me enamoré, por ejemplo de X en un bosque, una mañana fresca de verano. La luz se colaba entre los árboles e iluminaba su cara y su cuerpo como si de una aparición mágica se tratara.

  Siempre fue inalcanzable, era algo mayor que yo en una época en que unos pocos meses marcan la diferencia.

   Cada año en verano era mi amor más o menos secreto, había otras durante el año, e incluso durante los mismos veranos, pero ella siempre estuvo en mis ensoñaciones adolescentes, de las que tantas veces tengo añoranza.

   Ella aparece en algunas de mis canciones.

viernes, 8 de abril de 2016

Te dije tantas cosas

   
 
     Te dije tantas cosas

    Que aquel momento era nuestro

    Que no corrieras tanto, que ya llegaríamos.

    Tú no me oías.

   Hoy en un amanecer de invierno frío y sin gato hay cien kilómetros de distancia.

   Me levanto aún en el vaho y mientras tú sigues en la cama, yo, aquí fuera, tan solo como siempre pienso que he perdido mi camino, que ya nada importa.

    Te dije tantas cosas.

Espacio

                                           
           
    Un espacio acotado por la lluvia, techos altos, luz mortecina.

  Cada cual se centra en su pantalla:  periódico, libro, cuaderno, tablet, ordenador, televisión o incluso en  la propia pantalla de la mente , la de las ensoñaciones y la imaginación.

  Un espacio interior, abierto, infinito, dentro de uno mismo donde poder escapar y resistir.
                       

jueves, 7 de abril de 2016

Sapos.



 Cuando me dijeron que bajara lo tenían todo preparado. En el lavadero de la casa del pueblo había varios envases de insecticida a presión, mecheros y sobre todo mucho espacio y un suelo de cemento.
Los sapos los habían cazado la noche anterior y estaban en una caja de zapatos donde apenas cabían los dos.

  Yo no tenía ni idea de aquel asunto y como era el pequeño de los tres me quedé atrás observando.
Sacaron un sapo de la caja y lo dejaron en el suelo. El pobre animal caminaba lo más deprisa que su cuerpo le permitía hacia la puerta del patio que estaba abierta.

  Cuando comenzó a coger velocidad y para que no escapara a su innoble destino, ni se escondiese debajo de algún mueble de donde luego fuera difícil sacarlo, ellos armados de insecticida y mecheros encendieron estos y aplicaron a la llama, desde una distancia prudencial, una ráfaga de insecticida que al entrar en contacto con la el fuego, se convirtió en un gran llamarada que dirigieron al lomo del pobre animal.

  Saboreaban su hazaña cuando el sapo tras correr lleno de dolor, se quedó por fin quieto.

  Ellos ya sabían que el bicho se hacía el muerto en un último e inútil esfuerzo por escapar y se reían con una crueldad que helaba el alma, uno de los dos dijo "pero si ya está cocido por dentro" y volvieron a reír.

  Tras un rato de seguirle la corriente a su víctima, arreciaron con el fuego y el sapo volvió a correr de nuevo, lo que produjo en aquellos salvajes nuevas risotadas.

  Me preguntaron si quería participar en aquello ofreciéndome insecticida y mechero, como quien ofrece un trozo de un gran pastel.

  Dije que no, naturalmente, yo también estaba sufriendo con la visión y el olor de semejante atrocidad y aquellos escrúpulos míos también les parecieron divertidos.

  El animal tras varios minutos de nueva tortura cayó muerto. Por fin dejó de sufrir.

  Sacaron entonces el otro sapo y cuando comenzó la segunda tanda de barbarie, sin que se dieran cuenta, salí de allí  corriendo y tras dejar atrás la puerta del lavadero y de la casa, seguí corriendo hasta que encontré un rincón solitario para poder echarme a llorar.

miércoles, 6 de abril de 2016

Recogida de basura




  Nos apoderaremos del camión de la basura, ese monstruo triturador y recorreremos todas las calles, vertiendo en él, todos los cadáveres, de todos los armarios.

  Pondremos en cada portal un cartel:

  "Esta noche saquen sus muertos de debajo de las alfombras y deposítelos en los cubos de basura comunitaria,  ¡fuera el temor y los remordimientos!  Tienen todavía toda la tarde para ajustar cuentas pendientes"

  Haremos una buena limpieza y si no es posible recogerlo todo en una sola noche, estableceremos desde el consistorio, una ampliación del plazo.

  El vertedero y el fin del odio quedarán por fin inaugurados.

Colores, sabores, sustancias.


    Los colores,  los sabores, las sustancias  en mi cuerpo, en el tuyo, en el de todos.

    Exprimo mis sensaciones hasta el límite, más allá del cuerpo y de la mente.

    No hay cura, ni siquiera descanso, sólo algún olvido dentro del fluir del tiempo. y después otra vez todo y otra vez nada.

martes, 5 de abril de 2016

Ocupo

   

     Paso las hojas, el disco gira, la electricidad recorre sus cables e ilumina mi mesa, escribo.

     Todo funciona con armoniosa perfección, o así lo siento por fin, por primera vez en mucho tiempo.

     Se que es sólo por un momento, pero es un momento importante, precioso.

     Voy encontrando mi lugar, mi sitio, este que siempre tuve y que por fin, ocupo.

lunes, 4 de abril de 2016

la llamada.



  Te llamo y tu voz es distante y fría, sin duda estás en otro sitio que de nuevo no es el mío y siento que algo que antes era importante para ti carece ahora de importancia. Te pregunto por tu familia, por tu mujer, para darte unos segundos más para que puedas reaccionar,

 Todo bien, me dices, gracias por llamar. Los dos colgamos sin que me preguntes por mi vida, o lo que va quedando de ella.

 Todo se va sucediendo según mis previsiones, el aislamiento es casi completo. Se que estoy pagando los grandes favores que me hiciste, con tu distancia.

 Cuando me vaya, tenlo claro, dejaré todo bien  dispuesto. Encima de mi mesa hay una caja negra y dentro un objeto que saldará las cuentas, no tengo allí ninguna moneda de plata con que corresponderte ni tampoco un espacio propio que cederte, por eso solo te dejo en pago mi propio tiempo.

domingo, 3 de abril de 2016

Ingravidez



 La ingravidez en un sueño, respirar bajo el agua, volar. Escapar al mundo de la inconsciencia en el último segundo y volver de nuevo a dormir, protegido por las mantas y por la sábana,

 Un poco de ruido blanco, procedente de un filtro de aire para las alergias siempre viene bien, arrebata a los ruidos su significado y los aleja, como cuando se mete la cabeza bajo el agua en la bañera.

  A veces hay que esconder la cabeza bajo la tierra y otras hay que meter el cuerpo entero, con su consciencia ,bajo las sábanas, todo entero.

sábado, 2 de abril de 2016

En mis sueños casas



   En mis sueños se mezclan los escenarios de mi infancia, las casas de mi vida pasada.

  Mi mente intenta hallar soluciones a mis problemas actuales, usando piezas gastadas que ya sólo pertenecen al pasado.

   Es todo el material que tiene para jugar esta partida.

  Por eso en mis sueños, siempre, de todas esas casas, acabo marchándome con mi tristeza intacta.

 

viernes, 1 de abril de 2016

Una de señoras, en la farmacia.

  Hoy en la farmacia, donde tan bien me tratan, una señora insistía en que le faltaban las pastillas del especialista, parecía, como tantas veces con las personas mayores, que se había olvidado de la receta en casa, pero resulta que la receta la había dejado días atrás en la misma farmacia para que le encargasen el medicamento. 
Al final la señora, muy orgullosa de haber tenido razón.porque mucho caso no le habían hecho. se ha marchado diciendo:
- Ya sabía yo , ya, que no me había olvidado de la receta del especialista para las pastillas, que son las mismas, pero "disolventes".
Ya lo sabéis, nunca menospreciéis el poderío de las señoras mayores, ni su sapiencia.

De nuevo el parque



  Vuelvo de nuevo a hacer algo de ejercicio. Recupero mi viejo recorrido por el parque. Hace un viento de mil demonios, la capucha de la sudadera me golpea la cabeza de cuando en cuando.

  Una abuela se sujeta a la barandilla del puente sobre el río Huerva. para no acabar en el suelo y la verdad es que hace bien.

  Miro hacia arriba y veo un claro enorme circundado por una corona de nubes que descansa sobre los límites de la ciudad, pero sobre todo esto, lo que más llama la atención. son los enormes nidos de los pájaros entre las ramas aún sin hojas.

  Pienso que podrían caer, como algunas de las ramas pequeñas que aparto con mis pies, pero luego algo me hace creer en la sabiduría de la naturaleza.

  Esos nidos no son como las señales de tráfico o los techos de uralita, colocados muchas veces  de cualquier manera, para cubrir el expediente y cobrar la factura,

 Dicho de otra forma, muchas veces el objetivo del ser humano es diferente al esencial. El objetivo de un techo debería ser cobijar y durar lo más posible, pero como decía antes, el objetivo se difumina entre facturas, cuentas, objetivos de ventas o pérdidas.

  La naturaleza en cambio no hace cosas de manera provisional, o de forma "provisional definitiva" como decía  a menudo un viejo amigo.

  Esos nidos cumplen su única función de cobijar, refugiar, de poder criar y están hechos con la experiencia heredada de siglos, con sencillez y eficacia.

   Corre bajo mis pies una bolsa de plástico, miro admirado de nuevo los nidos y sigo tranquilo mi camino.